domingo, 22 de enero de 2012

El Té, medicina preventiva


Cuenta una antigua leyenda china, que por el año 2700 a.C. el Emperador Chen-Nung, para prevenir las infecciones que traía el agua, ordenó hervir toda agua de consumo humano. Así fue como accidentalmente cuando estaba hirviendo su agua a la sombra de un árbol del té silvestre cuyas hojas se mecían dulcemente con la brisa, unas hojas cayeron en su olla. La curiosidad lo llevó a probar lo que sería la primera infusión de té, la cual le pareció refrescante y estimulante. Chen Nung introdujo así la costumbre de consumir té en su corte, costumbre que rápidamente se fue extendiendo a todo su pueblo.

Esta planta es originaria de China y su consumo empezó hace más de 3.000 años en el continente asiático. Existen más de 200 variedades de té, procedentes todas ellas del arbusto Camelia Sinensis y actualmente, después del agua es la bebida más consumida en el mundo.

A cada tipo de té se le atribuyen numerosas propiedades diferentes, que convierten esta infusión en una auténtica medicina preventiva. Entre la gran cantidad de clases que existen, las variedades más conocidas son el Té Verde, Té Rojo, Té Negro y Té Blanco. Todas ellas tienen propiedades antioxidantes, diuréticas y, por su alto contenido en flúor, anti-caries.

El Té Verde
Se utilizan sus hojas frescas, yemas y parte tierna del tallo. Se enrollan y se dejan secar a la sombra durante muy poco tiempo, para que no fermenten.

Se le atribuyen propiedades antioxidantes, diuréticas, de prevención del cáncer, regulador del intestino, protectoras del sistema inmunológico, broncodilatador, y vasodilatador, ayuda en la absorción de la vitamina C, y tiene un potente efecto anti-bacterial y anti-caries. Algunos estudios dicen también, que gracias a su contenido en epicatequina protege contra el Alzheimer y las demencias.

El Té Negro
Es el té que tomamos en infusión bajo el nombre de Earl Grey. Su proceso de elaboración se distingue del Té Verde en la forma de secar las hojas. Se extiende en habitaciones húmedas para que sus hojas fermenten.

Ayuda a la relajación de los vasos sanguíneos, ayuda a mantener la mente despierta –ya que es el que tiene mayor contenido de teína-, combate el dolor de cabeza, alivia la fatiga, combate la hipotensión, facilita la no oxidación del colesterol bueno y combate la formación de placas de ateroma, disminuye las bolsas de debajo de los ojos, y previene la enfermedad de Parkinson.

El Té Rojo
Se conoce con el nombre de Pu-Erh. Su proceso de elaboración consiste en un breve secado de sus hojas al aire libre para después pasar a un secado más prologado en una habitación cerrada. También se le llama Té post-fermentado.

Facilita la absorción de grasas, reduce el nivel de colesterol, desintoxica y depura el organismo, activa el metabolismo del hígado, estimula la secreción de las glándulas digestivas, refuerza el sistema inmunitario y previene las infecciones, actúa contra las arrugas, reduce los niveles de glucosa en sangre y tiene efecto antioxidante.

El Té Blanco
Esta variedad de Té es la más selecta por su escasa producción. Se utilizan las yemas nuevas de los brotes más jóvenes. Se recolectan antes de su apertura, se dejan marchitar para que se evapore su humedad natural y a continuación se desecan las hojas.

Se trata del antioxidante más potente de la naturaleza, tiene un alto poder contra el envejecimiento, es diurético, muy bajo en teína, rico en flúor por lo que previene la caries, aumenta la capacidad de concentración y memoria favorece la eliminación de grasas.

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