martes, 30 de agosto de 2011

Mercado curioso

El mercado de Maeklong se encuentra en la zona sur de Tailandia, en la provincia de Samut Songkhram, y es conocido también como el Mercado de la Muerte. 

Su característica peculiar es que los comerciantes instalan sus tenderetes literalmente encima de las vías y, en una imagen surrealista, como si fuese algo absolutamente normal, recogen toda la mercancía cada vez que pasa el tren, alrededor de 8 veces al día.  Se muestran tan ágiles como los vendedores ambulantes de discos piratas cuando asoma la policía pero, a diferencia del top manta, el Mercado de la Muerte tailandés es completamente legal. Los puestos ya contaban con las licencias pertinentes antes de que tendieran la vía del ferrocarril, por lo que las autoridades tomaron la decisión salomónica de permitir la coexistencia de ambos.

Curiosamente, ellos no sólo no están molestos con esta situación sino que agradecen la llegada de curiosos y turistas, y con gran orgullo dicen que desde hace más de 30 años que tiene lugar este bazar apenas se han registrado 2 accidentes.

lunes, 29 de agosto de 2011

Gazapos médicos

Recopilación de algunos errores en informes médicos reales, que pulula por la red

  1. El paciente no tiene historial de suicidios- vaya por Dios…
  2. El paciente rechazó la autopsia- a quién se le ocurre…
  3. Para cuando se le ingresó, su corazón había dejado de latir y se encontraba mucho mejor – Vas a comparar…
  4. Al segundo día, la rodilla estaba mucho mejor y al tercero había desaparecido completamente – ufff, qué alivio!
  5. El paciente se ha dejado los glóbulos blancos en otro hospital – ya decía yo que venía demasiado rojo…
  6. La paciente experimenta dolor en el pecho si se tumba de lado izquierdo durante un año – será milindris!
  7. El paciente está deprimido desde que comenzó a visitarme, en 1983 – pues no lo entiendo...
  8. El historial médico del paciente  ha sido insignificante, con un aumento de peso de un kilo durante los últimos tres días – menos mal que le dimos el alta…
  9. La paciente no ha parado de llorar, también parece que está deprimida – aunque no lo tenemos claro…
  10. La paciente dejó el hospital sintiéndose mucho mejor, salvo por sus dolencias originales – si es que sEmos increíbles…
  11. La paciente expiró en el suelo tranquilamente – manteniendo la calma…
  12. La piel estaba húmeda y seca – sería de Bilbao…
  13. El bebé salió, se cortó el cordón umbilical y se le entregó al pediatra, que respiró y lloró de inmediato – siempre poniéndose en el lugar del otro…
  14. El examen rectal reveló una tiroides de tamaño normal – qué suerte tuvo el paciente de no tenerla de tamaño americano!
  15. La paciente  " tubo "  gofres para desayunar y anorexia para comer – bulimia para merendar y empacho en la cena supongo…
  16. Afirmó que había sufrido estreñimiento durante casi toda su vida, hasta 1989, cuando se divorció - y ¿cuál de las dos cosas fue mejor?
  17. El paciente presenta dolores de cabeza ocasionales, constantes, infrecuentes – y que me tenga que tocar a mí éste…
  18. El paciente gozaba de buena salud, hasta que su avioneta se quedó sin combustible y se estrelló – seguimos intentando encontrar la relación…
  19. El examen de los genitales resultó negativo, excepto por el pie derecho – ¡qué animal!
  20. El paciente vive con su madre, su padre y una tortuga como mascota, que acude a clases de formación profesional tres veces por semana – y los fines de semana les prepara el desayuno, ¿no?

domingo, 28 de agosto de 2011

Lecturas de verano

Un verano mas que he aprovechado para leer y disfrutar de historias llenas de imaginación e intriga. En esta ocasión he leído varias novelas y me gustaría recomendaros tres. Dos han sido muy entretenidas: Prometemé que serás libre, de Jorge Molist y En el país de la nube blanca, de Sarah Lark.

La tercera, El rojo de las flores, de Anita Amirrezvani, me ha parecido maravillosa. Es una novela muy fácil de leer, llena de vida, ágil, y sobre todo muy emotiva, te llega al corazón desde la primera página.

¿Cómo están tus ventanas a la vida?

En 1969 Philip Zimbardo, psicólogo de la Universidad de Stanford, realizó un experimento sobre el vandalismo. En la primera fase abandonó dos coches exactamente iguales en marca, color, modelo y estado, uno de ellos en un barrio pobre de Nueva York, en concreto en el Bronx, y el otro en un barrio rico de California, Palo Alto.

Poco después de haber abandonado el coche en el Bronx, éste fue destrozado con mucha violencia y robaron todo lo re-utilizable: ruedas, asientos, faros, motor, espejos, etc.
Sin embargo, el coche abandonado en el barrio de Palo Alto seguía intacto una semana después.

En la segunda fase del experimento Zimbardo rompió una ventana del coche abandonado en Palo Alto y a las pocas horas el coche quedó igualmente destrozado que el del Bronx.

Podría parecer que el vandalismo está relacionado con la pobreza, pero se pudo comprobar que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y las relaciones sociales.

A partir de este experimento surge la teoría de las ventanas rotas, elaborada por James Wilson y George Kelling, que explica el contagio de las conductas incívicas e inmorales. Simbólicamente la ventana rota transmite el mensaje de aquí no hay nadie que cuide de esto, y transmite la idea de desinterés, deterioro, y abandono, que, a su vez,  invita a pensar que no necesito cuidarlo porque no pertenece a nadie y hago con ello lo que quiero.

Muchos estudios sociales posteriores han demostrado que una propiedad con alguna estructura rota es mucho más proclive a sufrir cualquier tipo de vandalismo y deterioro si no se arregla inmediatamente.

El contenido de esta teoría se puede extrapolar al aspecto emocional de nuestra vida. Una pequeña herida emocional es el inicio del deterioro, del abandono, de la dejadez.  Si no comprobamos a menudo el estado de nuestras ventanas a la vida, si están abiertas o cerradas, si están limpias o rotas, y si no las cuidamos, somos mucho más vulnerables y proclives a sentirnos emocionalmente indefensos y agredidos. 

jueves, 25 de agosto de 2011

A los mayores les gustan las cifras

 "Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: ¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas? Pero en cambio preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuanto gana su padre? Solamente con estos detalles creen conocerlo. Pero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los números"

Fragmento del capítulo IV de El Principito, Antoine Jean Saint-Exupéry